viernes, 9 de marzo de 2018

Far Cry 5 Combina una Aterradora Historia con la Fórmula de Mundo Abierto Característica de la Saga



Encantadores, carismáticos y ¡completamente dementes! Vaas de Far Cry 3 y Pagin Min de Far Cry 4 fijaron un nuevo estándar de maldad en los videojuegos. Estos villanos eran tan buenos siendo malos que muchas personas pensaron que fueron desaprovechados o que la historia del juego no les hacía justicia. En Far Cry 5 no nos andamos con rodeos, y desde el inicio conocerás a Joseph Seed (conocido como “El Padre” por sus enloquecidos fanáticos), y te garantizamos que su impacto e influencia permanecerán mucho después de que se haya resguardado en su refugio para esperar el día del juicio final.

Al inicio de nuestra sesión de juego de esta ambiciosa secuela de Ubisoft, tomamos el papel de un ayudante de sheriff sin experiencia que ha sido enviado para entregarle a Seed una orden de arresto. La secuencia inicial es, sin duda, la mejor de la saga: una escalofriante sucesión de eventos que nos atormentó durante días.

Es demasiado buena como para arruinarla, pero basta con decir que ser testigo del momento en el que Seed canturrea Amazing Grace con toda calma —en medio de la violencia y el caos— es algo que nunca abandonará nuestro subconsciente.

Poco después de alimentar nuestras pesadillas con estas escenas, nos transportamos hacia terrenos más conocidos del universo de Far Cry, como lanzar cartuchos de dinamita desde el asiento de copiloto de una camioneta pick-up. Un par de minutos después ya nos encontrábamos rompiendo cuellos, disparando tiros a quemarropa, liquidando bases militares completas y disfrutando del caos que tanto nos gusta de esta serie.

Sin embargo, todo este tumulto viene acompañado por la inminente advertencia de que estamos allanando Eden’s Gate, el mundo gobernado por “El Padre” y su secta. El juego transcurre en el condado de Hope en Montana, un pueblito pintoresco que parece sacado de una postal… excepto por los cadáveres encapuchados que cuelgan por todas partes.

Este estremecedor escenario se vuelve cada vez más macabro conforme descubrimos los símbolos y la propaganda de la secta que lo gobierna, con palabras “pecador”, “avaricia” y “glotonería” pintarrajeadas sobre edificios y vallas publicitarias.

Estas perturbadoras imágenes no son nada si se comparan con otras de las estrategias narrativas con las que cuenta Far Cry 5. Durante la liberación de una base militar ―una actividad que pareciera desvinculada de la historia en versiones anteriores de Far Cry― nos topamos con otro penitente que será purificado en cualquier momento: encapuchado y con las manos atadas, se arrodilla sobre un charco de su propia sangre. Con la intención de salvarlo, nos acercamos a él a través de un espeso enjambre de moscas: demasiado tarde.



De repente, escuchamos un mensaje amenazador a través del megáfono del campo que habla sobre “sacrificar a la manada”. Esta sección del condado de Hope es gobernada por Jacob, el hermano de Joseph, un soldado encargado de reclutar a los civiles más fuertes para la secta ―les guste o no― y de sacrificar a los más débiles. Hay varias personas encerradas en jaulas, y nos preguntamos si su destino ya está escrito.

Tras rescatar a los rehenes y liberar la base militar, conocimos a Jess, miembro de los sicarios del juego. Ubisoft ha subrayado bastante el papel de Jess en este título, y explica cómo los jugadores pueden construir una resistencia reclutando PNJ para que los acompañen en su lucha. Con esto en mente, no nos sorprendió la destreza con la que Jess liquidó a los seguidores del culto con su ballesta.
No obstante, algo que definitivamente nos sorprendió fue la aterradora historia que Jess contó sobre un teniente de la secta llamado “El Cocinero” y sobre cómo se hizo de su apodo. No te daremos muchos detalles, pero digamos que este sádico pirómano no se ganó su nombre por su talento gastronómico.

La historia de Jess nos mantuvo al filo del asiento en lo que habría sido una pacífica caminata por el bosque. Este trayecto fue pequeño (comparado con la inmensidad del juego), y pudo haberse recorrido en silencio, pero sin duda se volvió más interesante gracias a este estremecedor relato. Esta desconcertante historia no se incluyó simplemente para satisfacer la curiosidad mórbida de los jugadores, sino que es parte de la historia general del juego y nos ayuda a sumergirnos en este mundo y motivarnos a completar nuestra próxima misión: encontrar y liquidar a “el Cocinero”.

La mayor parte del tiempo que pasamos jugando Far Cry 5 lo utilizamos llevando a cabo misiones alternas y actividades que podrían parecer una serie de tareas arbitrarias en una lista de objetivos; pero gracias al enfoque que tiene el juego sobre el desarrollo de los personajes y su entorno, siempre sentimos la influencia de las infernales acciones de “El Padre” en este mundo abierto.

Estamos ansiosos por saber más sobre la horrible secta de Far Cry 5, aunque eso signifique pasar noches en vela, cuando Joseph Seed llegue a Xbox el 27 de marzo.

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